El término deriva de la lengua griega, en la que éntheos (ἔνθεος) significa “(que tiene a un) dios dentro”, “inspirado por los dioses” y génos (γένος) quiere decir “origen, tiempo de nacimiento”. El sustantivo “genos” pertenece al campo semántico del verbo gígnomai (γίγνομαι), que significa “llegar a ser”, “devenir”. Por tanto, el significado etimológico de enteógeno alude a la posibilidad de llegar a ser inspirado por un dios, así como al “nacimiento” que esto supone. El adjetivo correspondiente usado en castellano es tanto enteogénico como enteógeno, no habiéndose decidido la RAE sobre la pertinencia de uno, de otro o de ambos.
La palabra enteógeno es un neologismo propuesto en un artículo publicado en Journal of Psychedelic Drugs, vol. II, núms. 1 y 2, enero-junio de 1979 y sus autores son el helenista Carl A. P. Ruck, J. Bigwood, J., D. Staples, el micólogo R.G. Wasson y el botánico Jonathan Ott. Dicho artículo fue recogido posteriormente en el libro El camino a Eleusis. “Wikipedia”



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