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Capital humano y el concepto de capacidades Humanas
El concepto de capital humano es más limitado puesto que sólo concibe las cualidades humanas en su relación con el crecimiento económico mientras que el concepto de capacidades da énfasis a la expansón de la lbertad humana para vivr el tipo de vida que la gente juzga valedera. Cuando se adopta esta visión más amplia, el proceso de desarrollo no puede verse simplemente como un incremento del PIB sino como la expansión de la capacidad humana para llevar una vida más libre y más digna. (Haga clik para leer el articulo completo).
Author: Amartya Sen** Premio Nobel.
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LA DEMOCRACIA TIENE COMO BASE EL DESARROLLO
Que cada palo aguante su vela
Por: Óscar Arias Sánchez*
Domingo 28 de Febrero del 2010. Premio Nobel
América Latina corre el riesgo de abordar un oxidado vagón al pasado, a las trincheras ideológicas que dividieron
al mundo durante la Guerra Fría. Corre el riesgo de desperdiciar, una vez más, su oportunidad sobre la Tierra, si
no logra honrar la deuda con la democracia, con el desarrollo y con la paz de sus pueblos.
Honrar la deuda con la democracia quiere decir mucho más que promulgar constituciones políticas, firmar cartas
democráticas o celebrar elecciones periódicas. Quiere decir construir una institucionalidad confiable, más allá de
las anémicas estructuras que actualmente sostienen nuestros aparatos estatales. Quiere decir garantizar la
supremacía de la ley y la vigencia del Estado de derecho, que algunos insisten en saltar con garrocha. Quiere decir
fortalecer el sistema de pesos y contrapesos, profundamente amenazado por la presencia de gobiernos tentaculares
que han borrado las fronteras entre gobernante, partido y Estado. Quiere decir asegurar el disfrute de un núcleo
duro de derechos y garantías fundamentales, crónicamente vulnerados en buena parte de la región latinoamericana. Y
quiere decir, antes que nada, la utilización del poder político para lograr un mayor desarrollo humano.
No se debe confundir el origen democrático de un régimen con el funcionamiento democrático del Estado. Hay en
nuestra región gobiernos que se valen de los resultados electorales para justificar su deseo de restringir
libertades individuales y perseguir a sus adversarios. Un verdadero demócrata, si no tiene oposición, debe crearla.
Demuestra su poder abriendo hospitales, caminos y universidades, y no coartando la libertad de opinión y expresión.
Demuestra su energía combatiendo la pobreza, la ignorancia y la inseguridad ciudadana, y no imperios extranjeros,
conspiraciones secretas e invasiones imaginarias. Esta región, cansada de promesas huecas y palabras vacías,
necesita una legión de estadistas cada vez más tolerantes y no una legión de gobernantes cada vez más autoritarios.
Ojalá nuestros pueblos tengan la sabiduría para elegir gobernantes a quienes no les quede grande la camisa
democrática.
Y ojalá sepan elegir gobernantes que honren la deuda con el desarrollo. Ni el colonialismo español, ni la falta de
recursos naturales, ni la hegemonía de Estados Unidos, ni ninguna otra teoría producto de la victimización eterna
de América Latina explican el hecho de que nos rehusemos a aumentar nuestro gasto en innovación, a cobrarles
impuestos a los ricos, a graduar profesionales en ingenierías y ciencias exactas, a promover la competencia, a
construir infraestructura o a brindar seguridad jurídica a las empresas. Es hora de que cada palo aguante la vela
de su propio progreso.
¿Con qué derecho se queja América Latina de las desigualdades que dividen a sus pueblos, si cobra casi la mitad de
sus tributos en impuestos indirectos, y la carga fiscal de algunas naciones en la región apenas alcanza el 10% del
producto bruto interno? ¿Con qué derecho se queja América Latina de su subdesarrollo, si es ella la que demuestra
una proverbial resistencia al cambio cada vez que se habla de innovación y de adaptación? ¿Con qué derecho se queja
América Latina de la falta de empleos de calidad, si es ella la que permite que la escolaridad promedio sea de
alrededor de 8 años? Y sobre todo, ¿con qué derecho se queja América Latina de su pobreza si gasta, al año, casi
US$60.000 millones en armas y soldados?
La deuda con la paz es la más vergonzosa, porque demuestra la amnesia de una región que alimenta el retorno a una
carrera armamentista, dirigida en muchos casos a combatir fantasmas y espejismos. Demuestra, además, la total
incapacidad para establecer prioridades, una práctica que impide la concreción de una verdadera agenda para el
desarrollo. Hay países que sufren conflictos internos, que pueden justificar un aumento en sus gastos de defensa
nacional. Pero en la gran mayoría de nuestras naciones, un mayor gasto militar es inexcusable ante las necesidades
de pueblos cuyos verdaderos enemigos son el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, la desigualdad, la
criminalidad y la degradación del medio ambiente.
Yo aún creo en América Latina. Confío en que llegará el día en que la democracia, el desarrollo y la paz llenarán
las alforjas de nuestros pueblos. Cuán pronto llegue ese día, depende de nosotros mismos.
(*) Presidente de Costa Rica
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Shakira:
La educación segun
Shakira

Avatar, la
película. Baguatar la realidad
Politica: La Honestidad no es incompatible con la
eficiencia
La modificación del tratamiento a la inversión extranjera directa (IED)
debe ser parte ineludible de la agenda económica mínima a ser acordada entre todos los partidos políticos del país.
Dr. German Alarco Tosini CENTRUM
Puc.
Raimondi, tal vez tuvo razón hace dos o tres siglos atrás. Hoy no. En la parte de la metáfora en la que no se
equivocó, es -lamentablemente- la de que seguimos siendo un país que construye pobreza (mendigos). Y ya que no hay
banco de oro, habrá que construirlo. Y ocuparlo. Carlos M. Adrianzen Cabrera, Economía
& MBA, USIL
El proceso de desarrollo de las naciones, no puede verse simplemente como un incremento del
PBI, que en este caso solo es crecimiento. Para que haya desarrollo, tiene que haber expansión de la capacidad
humana para llevar una vida más libre y más digna
Amartya Sen, Premio Novel Economía 1998
La Moral es la Necesidad que tenemos de no hacer mal a nadie, y de hacer a otros el bien que nos han
hecho.
La virtud es el valor de hacer el bien,
gratuitamente, aún contra nuestros propios intereses
La urbanidad, es la forma exterior del hombre en la
Sociedad.
La Sociedad es la reunión de los hombres que viven Juntos y regidos por unas misma
leyes.
La cortesía es un deber que se hace en los términos
que lo exige el uso.
Santos E. Jaimes 1893 (Siglo IX)
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