Papa BioFortificada

SEGURIDAD ALIMENTARIA

La biofortificación en el cultivo de la papa

La papa es uno de los cultivos que posee el potencial de tener un impacto grande en la salud, ya que se consumen grandes cantidades, tienen una alta densidad de micronutrientes y muchas opciones están disponibles para su mejoramiento genético. El interés del consumidor de papas con pulpa pigmentadas se ha incrementado notablemente en los últimos años debido a los beneficios percibidos de contenido antioxidante superior y su aspecto atractivo y novedoso. Papas púrpuras son un agente hipotensivo efectivo y reduce el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular en pacientes hipertensos sin aumento de peso (1). El desarrollo de variedades con características mejoradas con alto valor nutritivo es posible a través de la selección directa de poblaciones segregantes. El Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) y el Centro Internacional de la Papa (CIP) han emprendido proceso de mejoramiento para biofortificación de la papa como una estrategia basada en los alimentos para combatir la desnutrición por micronutrientes mediante una vasta reserva genética presente en las variedades de papa nativa (2). Seleccionando variedades locales de papas nativas con alta concentración de micronutrientes, calidad de chip excepcional, y pulpa pigmentada, se utilizaron para desarrollar poblaciones biofortificados. La identificación y promoción de papas nuevas combinadas con adaptación para las condiciones de estrés permiten a los pequeños agricultores acceder a los mercados de valor agregado como las industrias de salud y de comida gourmet.

Entender a la agricultura como patrimonio cultural no significa emprender un romántico regreso al pasado sino estimular la competitividad territorial basada en la “unicidad” del lugar de origen y la calidad de sus productos emblemáticos, tutelando al mismo tiempo la biodiversidad, la diversidad de manifestaciones culturales locales, y fortaleciendo el tejido social y ciudadano (PROCASUR)