Proyecto Papas Biofortificadas

FINAL proyecto PIP Papas biofortificadas CIP INIA 24-07-2017 (2)  <—- Hacer Click

Cultivo de papabiofortificada y la lucha contra la desnutrición

 De acuerdo a informaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), por lo menos un tercio de la población del mundo no recibe la cantidad de micronutrientes necesaria para su normal desarrollo, principalmente en la población de países pobres con dietas poco variadas y basadas ya sea en arroz, maíz, trigo, papas o yuca. La incapacidad de recibir mediante su dieta los mínimos requerimientos de micronutrientes demanda acceso a nuevos alimentos que reduzcan o eliminen dicha deficiencia.

Las deficiencias de Hierro (Fe) y Zinc (Zn) son las principales causas de mortalidad materna infantil. Durante el primer año de vida de los niños el déficit de estos dos micronutrientes produce un daño irrecuperable en su desarrollo psicomotor y cognoscitivo. A nivel mundial, se estima que la anemia afecta aproximadamente a casi la mitad de los niños menores de 5 años y un 30% de las mujeres en edad fértil no embarazadas.

En nuestro país, lamentablemente la prevalencia de anemia en niños menores de 5 años es alarmante sobre todo en los departamentos de la sierra y selva, principalmente en los departamentos de Huancavelica y Cajamarca con un 42.4% y 35.6 % de desnutrición crónica infantil y anemia respectivamente (INEI 2013). Esto genera mucha preocupación en diversos ámbitos y niveles de actores con responsabilidad en la salud y bienestar de la población peruana; debido a que la anemia en los niños, tiene un enorme impacto económico a largo plazo a través de un efecto negativo en el capital humano, lo que resulta en grandes pérdidas económicas y sociales para el país (Balarajan et al. 2011).

En el 2008 el CIP estudio la ingesta de papa y la ingesta total diaria de energía, proteínas, hierro y zinc y proveniente de papa en niños entre 6 y 36 meses y mujeres, durante período de abundancia y escasez de papa, en comunidades rurales de Huancavelica con alto porcentaje de pobreza y malnutrición. El consumo de papa fue elevado: entre 839 y 645 g/día en mujeres y entre 202 y 165 g/día en niños durante período de abundancia y escasez de papa, respectivamente. En estos dos periodos de producción, las mujeres consumieron 19.11 y 24.31 mg de hierro /día y 8.47 y 9.93 mg de zinc /día y los niños consumieron 5.3 y 7.1 mg de hierro /día y 2.43 y 3.43 mg de zinc /día. Encontrándose que la ingesta total de hierro y zinc en mujeres fluctuó entre 22-13 % y 30-23 % respectivamente, y en niños la ingesta total hierro y zinc vario entre 19-13% y 25-17 % respectivamente. Es decir, lamentablemente alrededor del 95 y 40% de las mujeres y del 74 y 30% de los niños no cubrieron el 75% de sus necesidades de hierro y zinc, respectivamente (Burgos, 2006).

La experiencia internacional y las recomendaciones de la Organización Mundial de Salud indican que el mejoramiento genético de los cultivos para mejorar los aportes de micronutrientes a la población con un foco especifico en mujeres embarazadas y niños través del desarrollo de variedades biofortificadas de estos cultivos es la mejor solución a la malnutrición por micronutrientes en términos de la relación costo/beneficio.

Mejoramiento genético y desarrollo de variedades de papa biofortificadas

 El Centro Internacional de la Papa – CIP, lleva casi quince años desarrollando la biofortificación en papa, es decir, la obtención de nuevas variedades con altos contenidos de minerales y vitaminas en el tubérculo de la papa a través de mejoramiento genético clásico que incluye la generación de nueva variabilidad a partir de la variabilidad genética naturalmente disponible en las papas nativas del Peru. Es importante mencionar que estas papas biofortificadas no son transgenicas ni se han desarrollado mediante ingeniería genética. Los trabajos de mejoramiento genético en el CIP en Perú se han concentrado en obtener nuevas variedades de papa con altos contenidos de Hierro, Zinc y Vitamina C. Entre el 2011 y 2015 se seleccionaron un total de 60 clones diploides.

Este grupo de papas biofortificadas muestran diversidad en sabor, buena textura y alto contenido de materia seca (rango 24 – 35 %), apariencia del tubérculo tipo nativa, y alcanzan rendimientos entre 10 y 25 t ha-1 y contenidos de hierro y zinc cuyos rangos varían de 17 a 35 ppm y de 17-32 ppm respectivamente. Es decir, tanto en términos de productividad como de acumulación de Fe y Zn, las papas biofortificadas desarrolladas por CIP superan entre 30 y 60% a los valores alcanzados por variedades nativas no sujetas a mejoramiento genético, que rinden entre 10 y 14 t ha-1 y presentan valores de Fe y Zn entre 16-21 ppm y 10-13 ppm, respectivamente.

Considerando el requerimiento promedio de hierro para mujeres en edad fértil (8.100 ug diarios), el consumo de 300 gr de una papa biofortificada con 35 ppm de hierro contribuiría con el 33 % del requerimiento de hierro, mientras que el consumo de 300 gr de una papa no biofortificada como por ejemplo la variedad comercial Peruanita que tiene 17 ppm de hierro contribuiría solamente 15 % del requerimiento. Es decir, en comparación con el consumo de Peruanita las papas biofortificadas desarrolladas por CIP aumentan en 100% el aporte de hierro.

El CIP ha distribuido un total de 21 clones biofortificados a sus socios estratégicos en el Perú para la multiplicación y posterior evaluación y selección varietal mediante la metodología de selección participativa (SPV): En el 2015, fueron entregados al Grupo Yanapay con el proyecto “Sembrando la dieta andina” y en el 2016 al INIA Cajamarca y Asociación Pataz de La Libertad, enmarcados en el proyecto “Exchanging and DevelopingBiodiversePotatoVarieties in Peru, Nepal and Bhutan” (Proyecto TREATY).